El tufting y el carving: lo que le da a la alfombra su carácter
En Rugier, cada alfombra comienza con un gesto repetido miles de veces, y termina con otro, más lento, más decisivo.
Tufting manual, punto a punto
El tufting es una técnica de fabricación en la que la lana se implanta manualmente en un soporte textil tensado en un bastidor, punto tras punto, fila tras fila. El artesano guía la aguja a mano, ajustando la densidad, la altura del pelo, la tensión, en cada pasada.
No es un proceso mecanizado. La regularidad de una alfombra tufting manual conlleva una ligera irregularidad, la del gesto humano. Esto es precisamente lo que la distingue de una producción industrial, y lo que le confiere su densidad visual al tacto.
Nuestras alfombras se fabrican en Bhadohi, India, en talleres certificados GoodWeave, por artesanos cuyo saber hacer se transmite desde hace varias generaciones. La materia utilizada es lana de Nueva Zelanda, elegida por su resistencia, su solidez de los colores y la calidad de su tacto.
El carving, o el arte de esculpir la lana
Una vez terminado el tufting, la alfombra pasa por las manos de un escultor. El carving consiste en cincelar la lana a lo largo de los contornos del motivo con pequeñas tijeras curvas, creando un ligero desnivel entre las zonas de color o las formas geométricas.
El resultado es sutil pero inmediatamente perceptible: las líneas ganan en precisión, las formas se separan unas de otras, el motivo adquiere una dimensión casi en relieve. La alfombra deja de ser plana. Tiene un interior.
Es esta etapa la que da a las colecciones Rugier su firma: formas geométricas nítidas, contornos que resisten la luz rasante, un objeto que se mira de forma diferente según la hora.
Por qué estas técnicas, y no otras
El tufting permite una libertad de diseño que el tejido tradicional no permite fácilmente. Los motivos pueden ser complejos, los planos grandes, las transiciones de color francas. Es una técnica especialmente adecuada para lenguajes gráficos fuertes, geometrías abstractas, formas que han sido diseñadas tanto para la pared como para el suelo.
El carving, por su parte, es una limitación que hemos elegido. Ralentiza la fabricación, exige una mano segura y un conocimiento preciso del motivo. Pero es lo que hace que una alfombra Rugier se reconozca, incluso a distancia.
Cada pieza se fabrica bajo pedido, en un plazo de 4 a 6 semanas. Las dimensiones y colores pueden adaptarse bajo petición.



